jueves, 4 de junio de 2015

Crisis en Derecho

Es difícil decir algo sobre lo que sucede en la Facultad de Ciencias Jurídicas (en la Universidad toda) sin ver que puede ser tomado como un uso político. Estoy tranquilo con que hay una coherencia entre lo que puedo expresar ahora y lo que dije durante mucho tiempo, antes de recibirme, y antes de ver cerradas todas las puertas académicas (por suerte hay ventanas y hologramas, y uno se puede bancar que lo estén caminando con la carrera docente). [Vean las etiquetas de este posteo]

Pero igual, no es momento de sacar rédito político.

No voy a repetir lo que se dijo en esta suerte de asamblea que tuvimos hoy (excede una reunión meramente informativa). No voy a repetir que en cada uno de esos libros que se arruinaron se va el prestigio de la Universidad toda. No voy a repetir que en este tema no se puede dejar de considerar que hay toda una estructura política universitaria involucrada y que no puede ni debe ser despegada del asunto. No voy a insistir con que es saludable que -después de tanto tiempo- mucha gente haya dejado de mirar hacia el costado ante la impunidad y ausencia de escrúpulos de las prácticas de dicha estructura (en todos sus niveles).

Lo único que sí merece ser repetido, hasta el hartazgo, y sin que ello desmerezca lo hecho por los docentes que tomaron cartas en el asunto, son estas cuatro palabras:

Gracias, Silvia; gracias, Lidia.

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